Cambiar el color de un vehículo con pintura implica un proceso costoso, permanente y que puede afectar el valor de reventa si no queda con acabado de fábrica. El wrap (vinilo) es la alternativa que eligen cada vez más conductores.
Reversible
A diferencia de una pintura nueva, el wrap se puede retirar sin dañar la pintura original si fue instalado correctamente, dejando el vehículo en su color de fábrica cuando lo necesites (por ejemplo, al venderlo).
Protección adicional
Mientras está instalado, el wrap actúa como una capa extra sobre la pintura original, protegiéndola de rayones leves y de la decoloración por sol.
Total o parcial
No es necesario forrar todo el vehículo: muchos clientes optan por wraps parciales (techo, capó, franjas) para personalizar sin el costo de una cobertura completa.